Sexualidad al 99% como en los Cielos, y al 1% en la Tierra
- Luis Edgardo Valderrama

- 22 jul 2016
- 5 min de lectura
Actualizado: 24 ene 2025

Hay quienes me han manifestado la “crudeza” de mis comentarios con respecto a cómo planteo abiertamente el tema sexual, y llamo a las cosas como son, por su nombre.
Pero es que el sexo no sólo es una manifestación natural, hermosa, deliciosa, y placentera; sino además es UN DERECHO DE CADA QUIEN DE DISFRUTAR DEL PLACER POR MEDIO DEL SEXO, y QUE ADEMAS TENEMOS TODO EL DERECHO DE QUE NOS ELEVEN A UN NIVEL CELESTIAL HACIÉNDOLO.
Entonces, la sexualidad es algo también que se habla francamente, se educa, se manifiesta, se comparte, se negocia, se expresa. Es evidente que debemos hablar con nuestra pareja fija o la de turno sobre esos aspectos que queremos sentir, vivir, experimentar, que deseamos, y aunque hay culturas castrantes en donde principalmente la mujer es mal vista si desea “algo especial”, el hombre no se queda atrás pues la sociedad exige que el ” debe saber todo sobre el tema” y eso también ejerce una presión social sobre los hombres, entre otro tipo de presiones. Creo que la sociedad, la religión y hasta ciertos pasajes mal enseñados de los mismos libros Sagrados por los que la mayoría se rige, han llevado a posturas en las que la mujer “debe ser de tal manera” y el hombre “le corresponde ser y actuar de tal otra”.
Y es que aunque los roles de proveedor del hombre pueden ser inamovibles en toda la historia y la mujer aparentemente debería estar dedicada al hogar por su alta sensibilidad ante la educación de los hijos o su capacidad administrativa de los bienes materiales (mientras no haya ofertas o una moda en particular jaja), estos roles pueden tener ciertos niveles de flexibilidad y tolerancia, equilibrada y serena, en armonía y paz.
Para ello no sólo están el diálogo, la conversación, la paciencia, la calma, el amor sincero, y la comprensión de ambos para lograr estos equilibrios tan necesarios. Como quiera, es usual que se den casos en donde uno de los dos desee más de la relación y no sabe cómo pedirlo o no se atreve o el otro está conforme y acepta sumisamente lo “que le tocó” en la vida.
Entonces los niveles de consciencia no se han elevado lo suficiente para entender los que he compartido en los doce capítulos anteriores. En primer lugar que el Universo fue hecho con una consciencia sexual y la naturaleza habla de eso constantemente en la relación de pareja que hay en los mismos eventos naturales que nos rodean como la misma lluvia.
Luego el nuevo enfoque para muchos de que el sexo esta íntimamente ligado con lo divino, con Dios y con un lugar llamado Séptimo Cielo, que es la Unión de nuestras almas a lo divino por medio de la anulación del ego como ejercicio de desprendimiento a la hora de la sexualidad más hermosa, profunda y nada egoísta que hayamos experimentado.
Luego para aplicar esto anterior se requiere de un cambio se consciencia muy elevado en ambos miembros de la pareja para que “nadie quede por fuera” de esta fiesta de goce, amor, placer y disfrute pleno y maravilloso. Este cambio de consciencia esta basado principalmente en la entrega total de parte de cada quien y de que nuestra misión es hacer feliz al otro y darle el mayor placer del mundo. Si el otro piensa y actúa igual nuestra vida será de los más rica, alegre y feliz en pareja.
Ahora, si me has leído en doce semanas anteriores y has comprendido estos conceptos y mejor aún, los has practicado, vengo hoy con una propuesta más aún revolucionaria. Hasta aquí tu forma de pensar debe haber sido otra, sin tabúes, sin vergüenza y sin restricciones de ningún tipo. Eso va a permitir que entiendas lo que sigue. La energía más poderosa que hay en el universo es la energía sexual. Es capaz de cosas muy grandes y sorprendentes. El amor es la fuerza motora principal, pero junto con la manifestación sexual se vuelve una fuerza maravillosa, hermosa, sublime y del mayor placer jamás experimentado, pero a su vez es el poder más grande del universo. No sólo porque dos alma están en contacto por medio del cuerpo, cosa que sólo puede ser comparado a dos bombas atómicas cercanas a punto de explotar, a dos soles que las separa una gran pared (el cuerpo y la mente), y que están a punto de hacer una unión perfecta por medio del cuerpo que las aloja momentáneamente. Estas almas, como bien sabemos son parte de una Divinidad, sólo una extensión divina del Creador, del Arquitecto Universal y por lo tanto, como compartí ayer capaces de ser también creadores de realidades manifiestas.
Entonces con todo este conjunto se debería entender lo siguiente. Hay varios momentos en donde el ego es anulado totalmente aunque sea por un instante. En donde él no tiene poder absoluto sobre nuestro ser y nuestra vida. Son varios pero nombraré sólo los dos que nos interesan en nuestro tema. Uno de esos momentos es cuando damos de forma altruista, desinteresada, sin esperar nada a cambio, y sin esperar ni siquiera el agradecimiento. La otra es en el momento del orgasmo.
En el momento de la eyaculación masculina y unido a la eyaculacion femenina o en su defecto el orgasmo femenino, es el momento de entrega total por medio del amor profundo y donde “somos auténticos, libres, absolutos y sin ningún tipo de máscaras”. Es el momento verdadero. Donde no podemos hacer otra cosa sino eyacular (hombre o mujer) y tener el orgasmo y eso es inevitable cuando llega momento. Una vez que nuestros órganos de placer, los reproductivos y el sistema genital se manifiesta en espasmos lo que traduciremos como placer, no hay vuelta atrás. Hay una liberación de energía tremenda que viene del alma pero manifestada por medio del cuerpo terrenal en lo que llamamos coito y todo lo que ello representa.
Esta liberación de energía es la más poderosa que hay en el Universo. Recuerda, son dos alma en “supuesta” armonía (ojalá lo estén) y con un amor que sobrepasa lo físico, y que por medio de lo intelectual, de las palabras, del oído, y de un cuerpo temporal, quieren comerse y alimentarse de su luz y de su energía como dos soles, y si esos cuerpos no estuvieran en medio de ellos serían dos Ángeles fusionados en una maravilloso bola de luz blanca y azul y dorada resplandeciente.
Me sigues hasta aquí?
Nada de esto es lo revolucionario que quería manifestarte. Aún falta. Como no hay ego en el momento del orgasmo de ambos (asumiendo que ambos llegan juntos al climax), y que ese es el mayor momento de poder y energía que puedas manifestar pues están ligadas las almas y estás unido a lo divino, entonces CUALQUIER ORACIÓN O PETICION QUE ELEVES EN ESE MOMENTO (del orgasmo) TIENE LA CAPACIDAD DE ATRAVESAR TODOS LOS CIELOS EXISTENTES.
Así como lo lees.
Si deseas bendecir algo o a alguien, si desear pedir salud o cualquier petición que viene del alma y el corazón, este momento sin ego, de unión con lo divino y de mayor potencial de energía es el momento más perfecto para hacerlo.
Se que hay parejas que me leen juntos y eso ya es una bendición. Eso hace más fácil esta tarea. No hay nada descabellado ni loco es esto que hoy has aprendido, sino todo lo contrario, es lo más hermoso y perfecto de la mayor manifestación de amor que pueda haber en el universo realizada por un alma, por medio del cuerpo que hoy día posees. Es parte del resultado de estar realmente en conexión con el Séptimo Cielo.
Feliz día!
Acompáñame en este descubrir.
Luis Edgardo Valderrama C.
Consultor y Mentor
Coach Ontológico
Master Coach
Neurogastrónomo




Comentarios